Compartiendo macarrones – A quien te dejó marchar

Ayer a la tarde, café en mano, en uno de mis descansos entre pedido y pedido me puse a echar una ojeada en mi facebook y me encontré con un enlace de un post que compartía una amiga. El post, del blog Compartiendo macarrones, se titulaba “A quien te dejó marchar”.

Hasta ayer a la tarde, no conocía de la existencia de este blog, y hoy tengo claro que estará en mi sección de blogs que leer. Porque cuando me paré unos minutos a leer el texto que esta chica había escrito, me emocioné muchísimo. No porque haya pasado por algo parecido, que también, si no por la forma, por el fondo, y por el sentimiento con el que fue escrito. Por todo lo que dice, y por todo lo que no dice que se entrelee entre líneas.

La verdad, no tengo mucho más que decir. Hoy mi intención no era que leyéseis un post mío, si no recomendaros que dediquéis unos minutillos a leer “A quien te dejó marchar”.

Chapeau

Compartiendo macarrones

Una dosis de realidad

¿Sabéis esos momentos en los que tienes la necesidad imperiosa de contarle algo al mundo?

Esta tarde me ha pasado esto, y no he podido evitar desahogarme en el blog, aunque esta entrada nada tenga que ver con las que suelo publicar. Necesitaba contar algo, a todos los que estáis ahí, al otro lado, porque es posible que muchos no os lo hayáis planteado nunca. A mí al menos me hubiese gustado haber leído esto hace un par de años 🙂

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Hace un par de días, navegando por Instagram, me encontré con el blog de una chica a la que, como yo, le apasionan la papelería y el scrap. Justamente ese día había publicado una entrada (que yo no llegué a leer) sobre tiendas alternativas fuera de España para comprar productos de papelería a precios más económicos que los de las tiendas físicas y online de España, y había subido a IG las fotos de algunos productos a modo de ejemplo.

Tuve entonces la mala suerte de leer uno de los comentarios de una clienta que, con toda su buena fe, se sentía molesta por muchas tiendas online o físicas en España que, por ejemplo, (cito literalmente) cobraban 1.5 euros por un bolígrafo cuando ella conocía webs asiáticas de venta al por mayor donde podías encontrarlos por 0,40 euros (siempre que comprases, claro está un mínimo de bolis, ya que la venta es al por mayor, pensada para empresas). Haciendo sus cálculos (1.5-0,40=…), estimaba que las tiendas en España, comprando a estos ditribuidores, tenían un margen de beneficio brutal, y que no le parecía justo que se enriqueciesen a costa de sus clientes (esto no es literal, pero es la interpretación de lo que yo leí).

Cuando digo que tuve la mala suerte de leer ese comentario, no fue por el comentario en sí, porque al fin y al cabo ella lo decía con toda su buena intención en base a lo que ella veía. Lo digo porque en ese momento ese comentario me recordó a mí misma tiempo atrás, mucho antes de montar Mia mandarina, cuando todo era un proyecto en el aire y pensaba también (ilusa de mí) que las tiendas en España tenían unos márgenes muy grandes de beneficio, y que nada podía salir mal. Y entonces me di cuenta de que en realidad probablemente la mayoría de la gente que no ha tenido una empresa no sabe cómo funcionan exactamente las cosas. Y desde ese momento sentí la necesidad de contarle algo al mundo.

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Cuando montas una tienda en España, una de tus primeras obligaciones es ser autónomo, y pagar, como todo trabajador, unos impuestos que, dicho sea de paso, son bastante elevados. Además del gasto de autónomos (entre 200-280 euros/mensuales) necesitas un espacio para trabajar, que pagas con un alquiler, así como unos gastos mínimos como luz o internet, básico para tu empresa. Pongamos que eres un distribuidor de productos de papelería y haces una compra al por mayor de esos bolis que te salen a 0,40 euros sin gastos de envío. Supongamos que son 100 bolis, y por tanto gastas 40 euros. En el momento en que ese material entra en España una empresa tiene la obligación de pagar el equivalente al 21% de IVA antes de poder vender esos productos (tu boli te sale a 0,48€). Si el paquete viene de ciertos países donde los trámites de aduanas no los hacen como deben, te puedes encontrar con que tu paquete es parado en aduanas a la entrada en España y tu transportista es el que tiene que solventar el problema, pagando el 21%. Esa gestión el transportista no lo hace gratis, si no que  te cobra un fijo que puede ser de 20-30 euros.

Asumamos que no has tenido que pagar al transportista (¡has tenido suerte!), porque si no ya os asustáis :P. Por fin los tienes en tu tienda, pero la cosa no acaba ahí: porque hacienda en la declaración trimestral te obliga a pagar el 21% de tus beneficios (ojo, beneficios), de manera que si has vendido esos 100 bolis al final del mes, a 1.5 euros, cada boli pueden llegar a costarte 0,32 euros más, es decir, 0.80 euros. No siempre pagas el total, ya que las facturas te ayudan a desgravar, pero debes partir de ese valor para marcar tus precios.

Por otro lado, por cada envío que realices a un cliente, vas a tener unos gastos “asociados al envío” (pongamos por ejemplo un sobre de burbujas, que puede costar 20-30 cts; una caja que puede rondar los 40 cts si la compras al por mayor, material protector que incluyes en la caja, pegatinas, cintas de embalaje, washi tape para adornar el pedido, postales de regalo, etc…) que el autónomo debe de asumir. Si te hacen un pedido muy grande, este problema es menor, pero ¿y si solo te piden dos bolis? Asumimos para este ejemplo unos gastos “asociados al envío” de 30 cts (sobre + etiqueta + notita o postal de regalo), tu boli te está saliendo a 1,1 euros.

Vienen entonces los gastos de envío. Aunque aquí ya es decisión de cada empresa, quiero poneros mi ejemplo personal. En Mia mandarina tenemos contratado el servicio de paquetería 72h de correos. Correos nos cobra, siempre, más de lo que os cobramos a vosotros por paquete. Para que os hagáis una idea, los envíos a oficina os salen a 2,99 euros, gratuito si haces una compra mayor de 35 euros. Correos nos establece un precio por peso: Si el peso es menor de 250 gr, el coste es de 3,20 euros (estaría perdiendo 20 centimos) pero si es de 1 Kg es de casi 4 euros (ahí ya perdería 1 euro, 4 si tu envío supera los 35 euros), y así sucesivamente (ya no os quiero decir que según nos ha contado el comercial estos precios nos van a subir a partir de marzo, y mucho :_(( (¿cómo pretenden que sobrevivamos empresas pequeñas? ).

Y alguien me preguntará, ¿y por qué no fijas los gastos de envío reales? La única razón por la que no pongo el precio real es porque precisamente mis productos son muy baratos, y unos gastos de envío reales hacen que los clientes no quieran comprar. Y sé que no soy la única tienda que rebaja sus gastos de envío para poder ser accesibles a nuestros clientes.

Volvamos a nuestro pedido de 2 bolis. Al ser un pedido de poquito peso, los gastos de envío serían probablemente de 3,20 euros; 20 cts más de lo que yo cobraría; es decir, ese boli enviado por nuestro servicio de paquetería de correos me está saliendo a 1,2 euros. Y yo lo estoy vendiendo a 1,5 euros…

¿Esta diferencia es muy pequeña no?

¿y si tenemos en cuenta que con esa diferencia, tenemos que hacer frente al pago de autónomos, el alquiler del local, el mantenimiento de la web (dominio, servidor…), gastos extras (que hay cientos)…? ¿Que cantidad de bolis deberíamos vender para que nos saliese a cuenta?

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El ejemplo de arriba es muy extremo, pero funciona de una manera muy parecida.

Montar una empresa es una decisión muy arriesgada, y mantenerla a flote un trabajo muy duro. Necesitas de una constancia, una organización y una capacidad de trabajo que no es tarea fácil. Sólo para que reflexionéis, os hago una pregunta, ¿hemos computado más arriba las horas de trabajo invertidas por el autónomo? la respuesta es NO. Cada vez valoramos más los trabajos hechos a mano, y todos somos conscientes de que el tiempo que lleva hacerlos es algo que debe pagarse. En el caso que nos ocupa, parece que eso es una utopía que nunca se alcanzará. Yo dedico a la tienda unas 10h diarias; y para mi no existen sábados, domingos ni festivos. Cuido la fotografía, cuido la tienda y cuido el blog. Me esfuerzo por contestar a todos mis clientes lo antes posible y solucionar todos los problemas (informáticos o derivados) que os puedan surgir, así como regalaros cada poco descargables gratuitos y cuidar los pedidos mandando notitas y regalos o haciendo descuentos a clientes habituales. Nada de esto está reflejado en los precios. Ni mucho menos. Porque entonces los precios no serían asumibles (yo sería la primera que no compraría :)). Así que desde el momento en que me embarqué en esta aventura supe que mi tarifa/hora sería 0. Gratis.

En fin, no quiero extenderme más (siento si no está bien explicado; yo no soy economista ni mucho menos, solo me baso en mi experiencia) pero si os fijáis, veréis que las tiendas online y físicas que estamos en España de papelería, scrap, bisutería… tenemos unos precios muy similares. Lo único que os puedo asegurar es que en todos los casos, nuestro márgen de beneficio para cada producto es generalmente muy bajito; a veces tanto que os quedaríais asombrados. Al menos yo, cuando los pedidos son pequeños, ya no es que no gane nada si no que a veces pierdo dinero. De hecho, desde que he abierto la tienda, hace más de un año, todavía no he conseguido tener beneficios, porque el 100% de mis ingresos se van en impuestos, gastos generales y en reponer stock.

Como reflexión final, me gustaría ya que estoy hacer mención a algo que realmente si me entristece y me disgusta. Y esto es ver cómo particulares que, sin tener que pagar impuestos, hacen pedidos al por mayor a distribuidores asiáticos y venden los productos desde plataformas como Facebook o Instagram. Estas personas probablemente te vendan los bolis a 1 euro, y, como son las cosas, estarán ganando muchísimo más por producto que una tienda, que tiene que asumir una barbaridad de impuestos. Si además te envían el pedido por correo ordinario, los gastos es cierto que se reducen mucho, pero yo esto es algo que nunca me plantee para una empresa seria. El correo ordinario tiene muchos problemas, entre ellos que ni el vendedor ni el cliente tienen un seguimiento del paquete. Si un pedido se extravía, no tienes forma de saber dónde está; y de hecho, aunque tu pedido llegue al cliente, si él te dice que no ha llegado no tienes forma de demostrarlo. El envío ordinario es un problema para el vendedor que genera más dolores de cabeza que alegrías (y lo sé por experiencia propia :P), pero bueno, esto es otro cantar…

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En fin, no sabía si publicar o no esta entrada, pero la verdad es que a mí me habría ayudado haberla leído en su momento, y creo que igual alguien lo puede agradecer. (Quiero dejar claro que lo de arriba fue un ejemplo y hay muchos factores que intervienen al hacer el balance de tu empresa (costes, beneficios…) pero yo creo que no voy muy desencaminada). Ahora que también quiero haceros una confesión :): Si ahora me preguntas si me arrepiento del paso que di, mi respuesta es totalmente no :). Disfruto con este proyecto como nunca antes había disfrutado. Estoy deseando empezar cada día para hacer fotos, escribir en el blog, gestionar pedidos, e incluso hacer números! cada vez que alguien me pregunta qué tal la tienda, se me pone una cara de tonta y contesto que fenomenal. La sorpresa se la llevan cuando les digo que no, que de momento no tengo beneficios. Pero es que esto es lo que me gusta, y con lo que soy feliz. Y es algo que intento transmitirlo en cada cosa que hago :). Y eso creo que es lo más más importante.

Desde aquí mucho ánimo a todos esos trabajadores autónomos que luchan día a día por mantenerse a flote.  Tal y como está este país, ser autónomo es toda una proeza, y conseguir vivir dignamente con el suelo es algo bastante utópico…

¡Ya me he quedado a gusto! 🙂

 

 

El arte de colorear y su efecto antiestrés

¡Buenos días! 🙂

Hoy os traigo una entrada cortita, pero que merece la pena que leáis :). Ya os aviso que puede que os cree una nueva necesidad, así que si andas justillo de dinero mejor no sigas leyendo :D.

Una de las cosas que más recuerdo hacer cuando era pequeña era el pasarme tardes y tardes coloreando. Siempre he tenido fijación por los papeles, los lápices de colores y los dibujos, y era ponerme un lápiz y un papel delante y ya no decía ni mu en toda la tarde 🙂

A medida que te vas haciendo mayor, es inevitable que esos momentos de desconexión desaparezcan, e incluso te parezca que son cosas que para los mayores, los adultos, ya no tiene sentido hacer. Sin embargo os tengo que reconocer que no es la primera vez que he aprovechado un despiste de alguno de mis primos para colorear alguna lámina de sus libros, :P, y lo a gusto que me quedo 🙂

Y es que colorear, aunque os parezca mentira, es una técnica buenísima para combatir el estrés; concentrarte en los contornos, los colores, el relleno de las formas sin salirse del dibujo… nos hace fijar toda nuestra atención en esta tarea, permitiendo olvidar por un momento los problemas diarios y ayudando a relajarnos. Mejora nuestra concentración y permite desarrollar nuestra creatividad, algo que por lo general los adultos tenemos bastante arrinconada. Por eso mismo desde hace mucho tiempo he pensado que todos los mayores deberíamos dedicarle más tiempo a esas pequeñas cosas, que, como colorear, nos parecen a veces algo infantiles.

Después de contaros esto comprenderéis por qué sentí una ilusión inmensa cuando vi que no era yo sola la que tenía esa necesidad de colorear y volver un poco a la infancia en ese aspecto, si no todo lo contrario. Tanto es así que editoriales como PLAZA & JANES han sacado a la venta hace poquito unos libros que, ya os aviso, son toda una tentación. Yo pienso pedirle uno a los Reyes Magos, y ya no sé si aguantaré tanto.

La colección está compuesta por varios libros, cada uno de los cuales contiene 100 láminas diferentes para colorear. Los dibujos son preciosos y muy elaborados, y la verdad que a mi al menos lo que más me cuesta de todo es decidirme por cual de los 4 me voy a decantar 🙂

Yo no sé si tenéis vuestras compras hechas ya para Reyes, pero a mi este me parece un libro fabuloso como regalo de Navidad, para todos los públicos 🙂 Y ahora podéis conseguirlo también en nuestra tienda (pincha aquí). Si estuviese agotado el modelo que te gustase, escríbenos a info@mandarina.es y te diremos cuando volvemos a tenerlos en stock 🙂

Arte antiestres

Arte antiestres

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¡Un besazo!

Y llegaron los 30

¡Buenos días!

Hoy solo me paso por el blog un momentito, y es que,  aunque seguramente será un martes más para la mayoría, no es un día cualquiera para mí, porque  aquí una llega hoy a la treintena, y no es una fecha que se olvide fácilmente :).

Y para empezar a celebrar este cambio de década, y empezar bien, he decidido tomarme el día libre en el trabajo, y tomarme el día “semi-libre” en Mia mandarina (saldrán los pedidos pero estaré un poco out en las redes sociales y gestiones varias). Olvidaré los experimentos, los informes, los proveedores, las facturas, y puede que hasta los emails (¡aunque eso es muy difícil!). Hoy dormiré hasta tarde y dejaré que me preparen el desayuno. Y es que una tiene un novio que no se merece y ha pedido también el día libre, así que ya no puedo tener mejor regalo de cumple. Y este será solo el principio de un día que pinta muy bien, y que así, en medio de la semana, parece que sienta todavía mejor.

¡Un beso grande!

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